Turismo rural en Cantabria

Este año he vuelto a Cantabria y a mi pueblo, como un clásico del verano al que espero no tener que renunciar nunca. Sin duda han sido mis vacaciones más rurales porque después de allí me fui a La Toscana,pero eso ya tengo previsto explicarlo en otros posts. Para abrir boca prefiero empezar por anécdotas y recomendaciones que quizá sean de utilidad a los que se animen a visitar mi tierra, un lugar que esta temporada se ha convertido más que nunca en el mejor lugar para huir de la ola de calor que sufrimos, pero sin renunciar a los días de sol y playa.

Playa de Gerra

Playa de Gerra

Mi gente me decía, no recordamos un verano como este, en el que cada día era un día playero, pero como se entiende en el Mediterráneo. Y es que en el Norte la regla es que mientras no llueva se va a la playa (yo lo he hecho con el cielo cubierto de nubes, con viento y hasta con niebla). Es otro concepto de playa, a la que se acude para pasar el rato, jugar a las palas y dar largos paseos… y no sólo para ponerse moreno, que también te pones a pesar de todo. Las playas de la zona donde veraneo, que van desde Cóbreces a San Vicente, ofrecen un paisaje impresionante por el contraste entre el agua, la arena fina y las verdes montañas en las que hasta puedes ver pastar a las vaquitas. Entre Comillas y San Vicente se encuentra el Parque Natural de Oyambre donde encontréis algunas de las más bonitas. Hay tanto espacio que ningún vecino de toalla puede molestarte y, además, en la de Gerra se imparten cursos de surf para grandes y pequeños. Aparte de eso, del capítulo playa sólo puedo deciros que la temperatura del agua sin duda os reactivará la circulación, pero luego es muy agradable y que en principio no hay que temer porque las cosas que te desaparezcan mientras te bañas, ya que nunca en mi vida me han robado nada en la playa y no recuerdo a nadie que le haya ocurrido.

carrera de burros

carrera de burros

Por otro lado, los días de calor no lo son tanto como para no poder acabar pasando todo un día playero e incluso ver el anochecer desde la orilla. Para hacer una pausa entre baño y baño recomiendo unas rabas en los bares del puerto de Comillas (la gente de allí lo llama El Muelle) o en el bar que hay en La Rabia, que aunque no son de lo más barato de la zona, bien valen la pena por el ambiente que ofrecen. Además, en Cantabria anochece más tarde que en Barcelona y es todo un lujo ver los colores de la puesta de sol en ciertos lugares privilegiados. En Gerruca, el pueblo pegado a la playa de Gerra nos dijeron que hay un hotel donde se había puesto de moda tomar un gin tonic para disfrutar del ocaso con vistas al mar. No llegué a probarlo pero pensé que hay cosas tan buenas que no está mal dejarlas pendientes para la próxima visita.Y pasando del capítulo playa al de festejos populares quiero hacer mención a dos fiestas que cada año se celebran en mi pueblo y, quizá porque no soy muy objetiva o quizá porque me ha invadido el espíritu Aquarius de los pueblitos buenos, os relato por si os animáis a vivirlas algún día. Una de ellas es la tradicional carrera de burros de San Roque. A ritmo de la música de Benny Hill varios jinetes de todos los tamaños y edades se montan encima de sus burros para deleitar a los espectadores cada 16 de agosto. La otra cita con la tradición es el día de La Peña, una peregrinación que se celebra a finales de agosto desde Cóbreces a un pueblo vecino. Su orígen se remonta en el tiempo a una promesa hecha a la Vírgen de la Peña cuando el pueblo de Cóbreces vió diezmar su población por culpa de una peste. Hoy en día, niños y mayores se ponen en marcha bien temprano para hacer los 19 km que supone la travesía, parando a desayunar, comer y merendar en diferentes puntos del camino. Estas paradas se producen en medio del campo, en lugares estratégicos para acoger a todo un pueblo con sus fiambreras y bocadillos y cuya comitiva va acompañada de una serie de carrozas adornadas. Un par de músicos denominados piteros, amenizan todo la jornada tocando música típica càntabra con el pito y el tambor. La vuelta al pueblo no se produce hasta el final del día y es entonces cuando se entregan los premios a las mejores carrozas. Hacía muchos años que no iba a La Peña y la verdad es que me encantó revivirlo.

carrozas en La Peña

carrozas en La Peña

De todas formas, el día de la Peña me uní al grupo en diferentes momentos de la fiesta y no en todos puesto que algunos coches se hacen cargo de llevar y traer a la gente más mayor del pueblo. Por eso, a la hora de comer no estuvimos con el grup ya que nos desviamos hasta acercarnos a Barcenaciones, un lugar cuyas casas son una preciosidad, de estilo cántabro y con sus blasones. Allí di buena cuenta de un cocido montañés que me sentó estupendamente. El día un poco nublado ayudó a meternos entre pecho y espalda este típico guiso cántabro hecho a base de alubia blanca, berza y el compango (chorizo, costilla, morcilla y tocino). Uhmmmmmm, ¡delicioso!

Por último y respecto a la cuestión del alojamiento, este año tuve que recurrir al alquiler de un apartamento por overbooking en la casa familiar. Así que tuve oportunidad de probar el alojamiento rural Las Fontanías de Cóbreces, una estupenda acomodación donde Julia nos atendió con extrema amabilidad. Están situados en un barrio cercano al camino de El Monte, pero también bastante cerca de la playa. Por otro lado si buscáis otra alternativa en una zona más interior pero con muchísimo encanto, os recomiendo alojaros en el Sendero del Agua, un alojamiento rural en San Vicente del Monte donde Mª Jesús y Juan nos recibieron el día que nos acercamos de visita.

Juan, MªJesús y yo en Sendero del Agua

Juan, MªJesús y yo en Sendero del Agua

Bueno, creo que os he dado buenas razones para probar un verano rural en Cantabria ¿a que sí? Lo próximo, como he dicho al principio, será un resumen de mi experiencia en La Toscana, que hay mucho que contar😉

  1. #1 por Alojamiento rural el septiembre 16, 2012 - 7:57 pm

    La verdad es que el turismo rural es siempre una experiencia muy agradable, estemos en el rincón de España que estemos, el sabor de cada sitio, las costumbres y disfrutar de la amabilidad de la gente.

    Además de las actividades que se pueden desarrollar, las posibilidades son infinitas, y por tanto infinito el placer que obtendremos en nuestra experiencia.

    Un abrazo.

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