Tocando el cielo en el Sky Bar de Axel

Espero que hayáis echado de menos tener noticias mías. La verdad es que me han pasado bastantes cosas que quería compartir y entre ellas destaca la fabulosa fiesta de inauguración del Sky Bar del Axel Hotel Barcelona. Sin duda, éste ha sido el mejor evento para celebrar la llegada de un verano, cuya entrada a nivel meterológico se está haciendo de rogar.

 Si el Axel Hotel ya es un lugar carismático de por sí, acudir a una fiesta privada en él es realmente especial. Llegué con el tiempo justo, pues me había “escapado” de una de las últimas clases del master que estoy haciendo, y tuve que transformarme de Cenicienta en Princesa rápida pero eficazmente. Una vez vestida para la ocasión, escogí un camino alternativo para subir hasta la magnífica terraza del hotel, puesto que en el lobby había ya muchas personas esperando para coger los ascensores. Al llegar arriba aún era de día y la gente charlaba animadamente con benjamines de Pommery en la mano equipados con cañitas que se iluminaban al beber.  Gente guapa, pero sobre todo, gente divertida y amigable con ganas de pasar un buen rato se movía con soltura entre Drag Queens y angelitos heterofriendlys. Las primeras con un tipazo que ya querríamos muchas y, los segundos, eran los  adorables animadores recién caídos del cielo para darle alas a la fiesta.

En un rincón de la terraza se encontraba la barra de los deliciosos cosmopolitans, que los asistentes podían ir alternando con el pica pica que discurría en manos de los camareros. En un momento dado, la música cobró fuerza y la gente empezó a animarse a bailar. La noche caía y era el momento de darse a conocer. Un grupo de” admiradoras” me rodeó convirtiendo la situación en mi anécdota particular de la fiesta, sobre todo, por la diferencia de altura. En mi caso, siempre resulta curioso despertar interés entre iguales por la falta de costumbre, pero la verdad es que fue uno de los momentos más simpáticos de la noche. Lamentablemente, les tuve que decir que, como Torrente, estaba de servicio, y así todas salimos airosas del momentazo Axel. La verdad es que me lo estaba pasando genial, pero empezaba a notar el frío y decidí que era la ocasión de retirarse. Me enfundé de nuevo mis socorridos tejanos y puse rumbo a casa con la sonrisa puesta.

 Ahora sólo queda esperar cuándo podremos vivir otra noche mágica en el Axel Sky Bar para volver a estar un poquito más cerca del cielo. Y para hacer más dulce la espera siempre podemos ir mirando las fotos que inmortalizan esta crónica en el álbum de flickr que encontraréis en este link.

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